Control del entorno

El control del entorno es un término popularizado por el psiquiatra Robert Jay Lifton para describir la táctica que controla el ambiente y la comunicación humana a través del uso de presión social y lengua del grupo; tal táctica puede incluir dogma, protocolos, insinuación, argot y pronunciación, que permite a miembros del grupo identificar a otros miembros o promover cambios cognoscitivos de individuos. Lifton al principio usó "el control del entorno" para describir el lavado de cerebro y el control mental, pero el término se ha desde entonces aplicado a otros contextos.

Fondo

El control del entorno implica el control de la comunicación dentro de un ambiente del grupo, que también puede (o puede no) causar un nivel significativo del aislamiento de la sociedad circundante. Cuando los no miembros del grupo o los forasteros, se consideran o potencialmente se marcan como menos valiosos sin la base para el prejuicio apoyado por el grupo y reforzado por el grupo indicado, los miembros del grupo pueden tener una tendencia de considerarse entonces como intelectualmente superior, que puede limitar puntos de vista alternos, así haciéndose una profecía de autorealización en la cual los miembros del grupo automáticamente comienzan a devaluar a otros y la intelecto de otros que son separados de su grupo, sin la razón fundamental lógica para hacer así.

Además, el control del Entorno "incluye otras técnicas para restringir el contacto de los miembros con el mundo exterior y ser capaz de hacer crítico, racional, juicios sobre la información."

Los defensores de tales métodos afirman que la solidaridad del grupo y la preferencia comparado con "forasteros" unifican una subcultura en una comunidad.

Los críticos afirman que esto aísla a la gente de su sociedad y familia, y que la contratación en comportamientos parecidos al culto compartidos y acciones dentro de un grupo puede tener una tendencia de limitar la cognición humana entre aquellos miembros del grupo. A este respecto, los actores intencionales quien activamente toman parte en comportamientos de control del entorno indicados comienzan a habituar aquellos comportamientos claramente anormales como normativos, que entonces se hacen arraigados en sus modelos de comportamiento subsecuentes a través del uso de la repetición frecuente.

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